SERIE: LAS FAMILIAS NECESITAN DE DIOS – TEMA: «UN AMBIENTE ESPIRITUAL SANO EN MI HOGAR»

SERIE: LAS FAMILIAS NECESITAN DE DIOS – TEMA: «UN AMBIENTE ESPIRITUAL SANO EN MI HOGAR»

Comunidad Cristiana Soyapango. 13 de agosto de 2017

Serie: Las familias necesitan de Dios

UN AMBIENTE ESPIRITUAL SANO EN MI HOGAR

Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.”

¿Qué es el hogar?

Definición de hogar: Un hogar es un lugar de pertenencia. El hogar es donde puedo ser yo mismo, donde puedo recargarme y donde me siento seguro y aceptado. El hogar debe ser el lugar donde todos queremos regresar y donde puedo respirar paz. Un hogar es donde Dios es bienvenido a la intimidad de la familia.

Génesis 3:6 “6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”

UN HOGAR SANO ESPIRITUALEMNTE ES AQUEL DONDE:

  1. SE BUSCA LA PRESENCIA DE DIOS.

Mateo 6:6 “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”

  1. SE LEE Y VIVE LA PALABRA DE DIOS

Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

1 Pedro 3:1-4 “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa.  3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”

  1. HAY EL PERDÓN

Efesios 4:26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”

  1. SUS INTEGRANTES RINDEN SUS VIDAS A CRISTO DIARIAMENTE.

Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”